Persiguiendo siempre la oportunidad perfecta, ha pasado más tiempo del que esperaba para comentar el artículo ¿Se aprende mejor con las TIC? [Area11], del profesor Manuel Área Moreira. Su artículo empieza como sigue:

La investigación de los últimos años ha demostrado que el aprendizaje mediante tecnologías de la información y la comunicación (TIC) constituye un fenómeno complejo en el que intervienen factores de distinta naturaleza. Sabemos, desde hace casi ya treinta años, que lo que aprendemos las personas a través de cualquier tipo de técnica de información (impresa, audiovisual o digital) depende fundamentalmente de la interacción de tres factores o dimensiones: el perfil del estudiante (conocimiento previo, motivación, estilo cognitivo, edad, contexto cultural); las características del material utilizado (diseño pedagógico, contenido, interfaz, organización hipertextual y eficiencia tecnológica, entre otros); y el contexto (tipo de actividad o tarea escolar que se realiza con dicho material, organización social de la clase, demandas evaluativas, interacción comunicativa con otros alumnos, etcétera).

El título es todo elocuencia. Como es de esperar, el autor analiza la famosa creencia -para muchos un dogma de fe pedagógica, para otros simplemente un disfraz tecnológico de la ignorancia- de que con las TIC se aprende mejor. ¿Es cierto? ¿Se aprende mejor con las TIC? El profesor Área acierta de pleno cuando afirma que "sin una renovación del modelo pedagógico, el beneficio de las tecnologías educativas es mínimo". Hay muchos teóricos de la pedagogía, profesores, padres y alumnos que claman por una enseñanza digital. "¡Somos estudiantes en un mundo digital!", -se lee y se oye por doquier en Internet-. Ciertamente, y en ello abunda también el autor,  que en el siglo XXI no se use la tecnología educativa es difícilmente entendible; es una condición necesaria, más que porque esté de moda, porque nuestro mundo, por lo menos el occidental, es ya profundamente digital. Pero eso no significa que el uso de las TIC implique un mejor aprendizaje. De hecho, los estudios que menciona el autor en el artículo prueban que no es así. Reconocemos que el uso de las TIC en el aula contribuye a una alfabetización digital totalmente imprescindible en el mundo de hoy, pero los modos conceptuales no calarán porque en lugar de pizarra el alumno tenga una pantalla delante de sí. No podemos dejar que el uso de la tecnología como instrumento de aprendizaje erosione los conceptos que alientan ese aprendizaje. Y para ello, como acertadamente repite el profesor Área, hacen falta profesores que realmente tengan concepciones realmente innovadoras, hace falta que el sistema les deje hacer, hacen falta metodologías que fomenten la autonomía intelectual, hace falta una administración que crea en la educación, hace falta que la sociedad valore el papel de la educación, hace falta una escuela menos acuciada por los problemas sociales y más dotada de recursos.

A veces tengo la sensación de que el embelesamiento que tienen muchos docentes por las TIC es totalmente acrítico, irreal y hasta escandalosamente candoroso. En cambio, me dan profunda pena los docentes que rechazan el uso de las TIC, aunque sea crítico y razonable. Igual pena me dan esas escuelas e institutos donde tienen hambre de experimentación, pero carecen de recursos TIC para seguir adelante. No cabe duda de que hay un fraude político y pedagógico asociado al empleo de las TIC.

Referencias

[Area11] Área Moreira, Manuel. Investigación y ciencia. Abril de 2011. Se puede consultar en http://www.investigacionyciencia.es/03065389000683/Se_aprende_mejor_con_las_TIC.htm