El plan de Bolonia, esa panacea educativa que va a situar a Europa y, por ende, a España a la cabeza de la excelencia educativa en el planeta, ¿tiene una explicación sencilla? Como profesor de universidad, con 20 años de experiencia, el plan de Bolonia me produce una perplejidad insondable, continua. Cuando leí por primera vez en qué consistía me entró una risa irresistible. Me pareció un bromazo mayúsculo, sí, una broma muy ingeniosa, una especie de caso Sokal de la educación. Nadie en su sano juicio podría tragarse semejantes disparates y menos todos los países de la Comunidad Europea. Además, miraba a mi alrededor y viendo las miserias de la universidad española, de la mía en particular (la UPM), me sonreía a mí mismo, y me decía que esto no prosperaría. Me decía que la reforma de nuestra universidad tenía que venir por otros cauces. Pero me equivoqué miserablemente. El plan Bolonia se aprobó y entonces hubo que ponerlo en práctica. Y se produjo  la mayor farsa inimaginable. Los malos profesores jugaron a que serían buenos con el nuevo plan de estudios; en realidad, maquillaron sus viejas asignaturas con los modos del plan de Bolonia (e-learning, b-learning, moodle, trabajo colaborativo, evaluación continua, etc.). Las universidades crearon muchos grupos de innovación educativa, pero la realidad es que se ha infantilizado a los alumnos, se les trata con verdadero desprecio intelectual disfrazado de paternalismo pedagógico. En algunas facultades hacen ingeniería contable con las ratio de alumno por aula para poder cumplir con el plan Bolonia, que exige una ratio baja. Además, el plan Bolonia ha venido acompañado de un recorte de contenidos espectacular, y que abundando en la perplejidad, todo el mundo niega. Se hace énfasis en las otras "habilidades y competencias" que están recibiendo a cambio de ese recorte (¿?).

Hay más asuntos oscuros que no voy a entrar a explicar en detalle porque ha aparecido alguien que sí comprende el plan de Bolonia y, además, nos lo puede explicar con claridad meridiana. Se trata de Juan Carlos Mejuto, Decano de Ciencias de la Universidad de Vigo. Ya no hay más perplejidad con el plan Bolonia. Se acabó ese sin dormir que me atenazaba. Todas mis sospechas han sido disipadas; todas mis dudas, aclaradas. La desazón que me provocaba no saber qué había detrás del plan de Bolonia se ha terminado gracias a ese Decano bonachón, lleno de clarividencia y bonhomía.

Gracias. Yo hacía tiempo que pensaba lo mismo.

Parte 1

 

 

 

Parte 2

 

 

 

Un comentario sobre algo que ha dicho el Decano y con lo que me he sentido muy identificado: los planes de estudio se han hecho como él dice, a medida de los órganos sexuales de las distintas comisiones. En los Departamentos, se hizo el plan de estudios negociando a cara de perro entre las distintas asignaturas (brrr.... no vaya a ser que una asignatura quede mejor que otra). En las Juntas de Facultad, se repitió la misma escena, pero ahora entre los Departamentos; no se puede permitir que un Departamento tenga más poder que el debido. En el Rectorado, las Facultades siguieron con el navajeo, quizás más de guante blanco, pero igual de sucio y mafioso. Por fin, los planes de estudio fueron hasta la ANECA, la supuesta agencia supervisora de los planes de estudio y su calidad. A la vista de la aprobación de ciertos planes, la esperanza se perdió hace tiempo.

Gracias, Decano, por la explicación.

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