altHe leído el texto que ha escrito Silvio Pascual, entrenador de hockey línea de Las Rozas, el cual reproduzco más abajo (crónica escrita el 21/03/11). Es una crónica indignada, sentida, y furiosa pero no por ello escrita sin objetividad. No me ha sorprendido el lamentable incidente, pero sí, y agradablemente, que Silvio se haya decidido a denunciarlo.

En teoría, pero solo en teoría, el deporte es (puede ser, podría ser) un excelente instrumento para fomentar ciertos valores y actitudes que se consideran esenciales. Hablando de niños, que es el caso que nos ocupa, el deporte puede contribuir (debería contribuir) al desarrollo moral del niño. La práctica deportiva fomenta la autoestima, el sentido ético y moral, el sentido de la responsabilidad; también ayuda a adquirir consciencia de la propia salud y su importancia, conecta cuerpo y mente, y claramente desarrolla ambos. Bien aplicado, sin duda, enseña valores importantísimos para la vida de una persona: inculca el valor del esfuerzo, de la resistencia, estimula (debería estimular) un sentido del juego limpio, de respeto al adversario, infunde un sentido del esfuerzo coordinado y, por ende, la subordinación de los intereses personales a los del grupo, cosa que no es más que una lección de humildad, valor tan necesario en la vida de cualquier persona. He leído a autores que relacionan el deporte (bien aplicado) con otros factores aparte de los ya mencionados del deporte y la educación moral: deporte y juego limpio, deporte e interculturalidad e internacionalismo, deporte y medio ambiente, deporte e integración social, deporte como valor social, deporte y salud, deporte como superación personal, deporte como autodisciplina, deporte como nobleza (de espíritu), deporte como espíritu de amistad y compañerismo, deporte como estabilidad emocional.

Pero algunos se empeñan en eliminar todo el lirismo de las virtudes del deporte. En realidad, solo han dejado una virtud, que por sí sola se degrada y no es sino un torvo compañero de viaje: el afán por ganar. Y en eso el club de Tres Cantos son especialistas en todos los estilos. He presenciado entrenadores de equipos de niños que gritaban como energúmenos (por lo menos en la época en que jugaba mi hijo en esas categorías), cómo han alineado jugadores de categorías superiores para ganar cuantos títulos hiciere falta (con la bendición de la FMP, pero inmoral e injusto de todo punto: distingamos legal de moral, que no siempre van juntos); tienen un equipo, el Tres Cantos B de la liga sénior A, que ostenta el récord de tanganas, todas ellas provocadas por la extraordinaria violencia con que juegan, y eso sin olvidar Tres Cantos C, de cuyo juego sucio ya me he quejado lo suficiente (por sufrirlo en mis carnes). He presenciado cómo han convocado a jugadores -a niños, estoy hablando de niños- que apenas han jugado en un torneo salvo unos minutos en un partido que estaba claramente ganado.

Volviendo al caso que nos ocupa, ¿cómo se debió sentir el portero que salió de la pista? Yo creo que mal. Si el entrenador lo sacó porque le estaban metiendo muchos goles, le minó la autoestima. Si, pensando lo peor, lo sacó para favorecer la media de goles de Tres Cantos, se sintió como un objeto desechable, de usar y tirar. En cualquier caso, el niño salió perdiendo.

¿Y dónde están los padres que se indignan (deberían indignarse) ante estas situaciones? No lo sé. Sí sé, en cambio, de padres de jugadores de Tres Cantos que han insultado a los jugadores -a niños, estoy hablando de niños- del equipo contrario. Sorprende sobremanera comprobar cómo ciertos padres someten la integridad moral de sus hijos a los resultado deportivos de un club.

La situación de Tres Cantos viene de lejos y es de agradecer que Silvio Pascual la denuncie, pues es lo suficientemente grave.

 


En el hockey madrileño hay suelto un tío peligroso.

En el hockey madrileño hay suelto un tío peligroso. Es triste tener que comentar estas cosas, pero también parece de recibo el que se conozca, ya que aunque compitamos con equipos por conseguir un título hay cosas mucho más importantes que ese título, y ciertas fronteras que no se deberían cruzar nunca.

La comunidad autónoma de Madrid tiene unas competiciones de categorías inferiores decentes, aunque artificialmente infladas. Por ejemplo en la liga alevín hay ocho equipos, pero de ellos tres son de Tres Cantos, dos de Las Rozas, y uno de CPLMadrid, In Line Cats y Samurais. Esta temporada se dividió la liga en dos grupos y los dos primeros de cada uno formaban el grupo 1 y luchaban por el título y el derecho a competir en el Campeonato de España, mientras que los dos últimos de cada grupo jugaban otra liga en el grupo 2. El grupo 1 quedó formado por Tres Cantos A y B, CPLMadrid y CHC Las Rozas A. Los favoritos para llevarse el título eran los equipos A de Tres Cantos y Las Rozas, y en la primera vuelta Las Rozas consiguió una importante victoria por 3/5 en Tres Cantos. Todo quedaba por decidir en la segunda vuelta en casa de los líderes. No sólo eso, si no que Las Rozas finalizaba la primera vuelta con 22 goles a favor y 5 en contra (+17) y Tres Cantos A con 15 a favor y 8 en contra (+7). En caso de que Tres Cantos remontase en el partido de vuelta y ganase de dos goles la liga seguía siendo para Las Rozas.

En el primer partido de la segunda vuelta Las Rozas tenía un encuentro complicado en casa del CPLMadrid, encuentro que solventó con dificultades con un 1/4, mientras que Tres Cantos A se enfrentaba a Tres Cantos B, obviamente en Tres Cantos. En el partido de ida Tres Cantos A había ganado por un claro 8/0, la diferencia entre ambos conjuntos es grande. Pero llega la segunda vuelta y Tres Cantos A tiene complicada la liga, Las Rozas había salvado el escollo de CPLMadrid (el partido se había jugado el día anterior) y ahora los roceños tenían un goal average de +20. Faltan siete minutos para finalizar el partido y Tres Cantos A vence claramente al B por 10/0, lo que les da un goal average de +17 pero no les parece suficiente (el último partido de la liga enfrenta a Las Rozas con Tres Cantos B, y en la ida ganó Las Rozas 10/0) y quitan al portero, y aquí está la gracia. Lo que todo el mundo pensará es que quitan al portero del A para jugar con cinco jugadores y meter más goles. Pues no, ¡QUITAN AL PORTERO DEL B Y ES EL TRES CANTOS B EL QUE JUEGA SIN PORTERO!. Resultado final, 19/1 para Tres Cantos A, y un goal average de +26. Destaquemos que el portero vuelve a la pista al final del partido, es decir, que no estaba lesionado.

Llevo en esto muchos años, y es la primera vez que veo algo parecido. Es evidente que desde el club vamos a realizar un protesto oficial, pero indepedientemente de lo que decida el Comité de Competición con este protesto, e incluso aunque Tres Cantos fuese capaz de ganar la liga alevín y fuese al Campeonato de España de aquí sólo puede salir un perdedor, y este no es otro que el CP Tres Cantos. No soy consciente de quien fue el que tomó la decisión de quitar al portero para que Tres Cantos A consiguiese 19 goles, pero desde luego que ha manchado el nombre de uno de los clubes más grandes de Madrid, además de humillar a unos niños de su propio club que aunque sean técnicamente inferiores a los de Tres Cantos A tienen todo el derecho del mundo a luchar por conseguir el mejor resultado posible. Pero no sólo salen humillados los jugadores del B, si no que con estas actuaciones insultan a los jugadores del A, ya que consideran que no son capaces de ganar la liga solos, y que necesitan hacer trampas para intentar llevarse el título. No sólo soy Director Técnico del CHC Las Rozas, si no que soy entrenador del alevín A, el benjamín A y del prebenjamín, estos dos últimos equipos en los que juegan mis hijos, y puedo certificar que nunca he garantizado a ningún niño que va a ganar ningún partido ni título, pero sí que le voy a exigir lo máximo y que a la pista se sale a darlo todo independientemente de quien sea el contrario, y eso aunque mi hijo mayor juegue en el alevín B y yo dirija el alevín A. Si un partido se ha perdido 20/0 pero ambos equipos han luchado al máximo al finalizar el encuentro y se den la mano los dos podrán hacerlo con la cabeza alta, pero me temo que pase lo que pase en la próxima jornada, donde nos enfrentamos Las Rozas A y Tres Cantos A, los jugadores de Tres Cantos no van a poder mantener la cabeza alta, y no será culpa suya. Hay suelto por ahí algún adulto poco recomendable, que no debería trabajar con niños. Sencillamente no está capacitado.