altEntro en la Escuela, como un día cualquiera. Falta una semana para que empiecen las clases. Me refiero a las de las Ingenierías Técnicas; el Grado comenzó a principios de septiembre. Observo un número extrañamente alto de alumnos, y parecen vagar sin rumbo. Me pregunto por qué. Además están inquietos, se miran entre ellos expectantes. No le doy importancia al detalle. Me meto en mi despacho a trabajar.

Dos horas después salgo a tomarme un café rápido. Subo las escaleras y enfilo mis pasos por el largo pasillo que lleva hasta la cafetería. Vuelvo a ver a los alumnos. Se comportan como depredadores. Comprueban varias veces quién pasa por el pasillo, se lanzan miradas de inteligencia entre sí, se hablan con los ojos, su lenguaje corporal es elocuente. Me encuentro desconcertado. Tampoco veo a muchos profesores en el pasillo. Me paro a pensar qué puede ocurrir... pero no acierto a descubrir nada preocupante.

Una voz ronca en medio del murmullo general resuena.

-¿Las ha entregado él? -un alumno corpulento, con los ojos hinchados y la expresión iracunda me señala con el índice.

Los alumnos a su alrededor se miran entre ellos, pero nadie responde a la pregunta del grandullón.

-No importa -dice otro-, preguntémoselo.

Salen en tropel hacia mí. No comprendo nada. Medio sonrío. De hecho, dudo de que se hayan referido a mí. Pienso que hay alguien detrás de mí.

El grandullón en tres zancadas, llega hasta mí, me agarra de los hombros y me estampa contra un tablón de anuncios.

 

-Tú -me grita con una voz grave y aguda a la vez-, ¿has entregado las malditas actas o qué?

El grandullón me baja del tablón y toco el suelo con los pies de nuevo. Se me doblan las rodillas. Entonces el grandullón me estampa con más fuerza contra el tablón. El cristal se raja y se forman nervaduras. Vocifera a unos pocos centímetros de mi cara. Huelo a café, a noches sin dormir, a tensión y angustia. Sus manos férreas rodean mi cuello.

-No sé... -me ahogo- ...de qué hablas... -me duele la tráquea- ...yo las entregué... -no puedo tragar- ...dos días después del examen... -siento enrojecer la cara.

-¿Es cierto eso? -aprieta sus dedos de tenaza.

-Sí... -siento hinchados los ojos.

-Es cierto. Déjale.

Reconozco el deje un poco desvaído de la voz de una de mis alumnas, Zanca Mogil.

-¿Estás segura? -el grandullón aprieta más, me quedo sin respiración, pateo en el aire.

-Sí, lo estoy. Déjale.

El grandullón antes de soltarme me estampa de nuevo contra el tablón. El cristal estalla en mil pedazos, caigo de culo y me llueven los añicos. Jadeo, me toco el cuello.

-¿Estáis locos? -me sale una ridículo hilo de voz. ¿Qué pasa con las actas?

Me gritan varios alumnos a los oídos.

-Pasa que no las habéis entregado todavía y cumple el plazo para pedir las becas...

-...sin las cuales no podemos estudiar...

-...en esta puta Escuela.

-¡Putos mismos perros!

Tardo en entenderlo.

-¿Cómo? ¿No están entregadas todavía?

-No, no lo están -gruñe otro alumno-, y si no las entregáis a tiempo va a haber más que hostias en esta Escuela de mierda.

-Os aseguro que yo las he entregado.

-Quizás, tú, sí; pero otros, no. ¡Mira!

De un manotazo me planta en la cara una lista. Me quito el papel y lo leo. Desesperado, con creciente solidaridad hacia los alumnos, compruebo que las siguientes asignaturas, a día 7/10/09, no han entregado todavía las preactas:

Proyectos Informáticos, Modelado de Microarquitecturas..., Accesibility and Design..., Diseño Digital Reconfigurable, Técnicas de Comunicación Profesional en Español, Sistemas de Control y Adquisición de Datos, Introducción al Juego Go (sistemas), Tecnología de la Información y las Com., Robotics II, Bases Biológicas..., Signoescritura (una asignatura "popular"), Lengua Rusa, Computación Ubicua, Impacto Socioeconómico..., Traducción Asistida para Ingenieros, Rehabilitation Engineering II, Gestión de Recursos Humanos..., Cartografía Digital..., Selección y Evaluación de Productos... Usabilidad y Accesibilidad Web


Las siguientes asignaturas, a día 7/10/09, no han entregado las actas:

Ingeniería Software, Diseño y Optimización de Datos, Inteligencia Artificial, Sistemas de Gestión Documental, Agentes Inteligentes, Composición Musical Automática, Robótica, Visión Artificial, Sistemas Inteligentes, Procesadores de Lenguajes, Administración de Empresas, Complementos Formativos

Un grito desde el otro lado del pasillo.

-¡He visto a uno de OEI! ¡Corred!

El grupo sale corriendo y me deja solo, tirado en el suelo, aturdido y desolado.

¿Por qué hay tan poca profesionalidad en algunos Departamentos y, por extensión, en la propia U.P.M.? ¿Por qué nadie controla esta situación? ¿Por qué tanto perjuicio a quienes más debíamos cuidar, los alumnos? Por el precio de un pequeño gesto, entregar las actas con diligencia, ¿por qué no ser cumplidores? Es mucho lo que hay en juego.

Recorro la Escuela con aire desmadejado. Compruebo que ciertos Departamentos han blindado las puertas del despacho, contratado seguridad privada e instalado cámaras y sensores de movimientos. Me acerco a los Departamentos en cuestión. Contemplo a los alumnos aporrear las puertas de acero. De algunos despachos salen carcajadas que retumban humillantes. De otros, quejas estúpidas.

-Dejadnos en paz -rezonga una voz apagada por el portón de acero. Estarán las actas, estarán... Estamos muy ocupados.

-¿Con qué! -brama un alumno.- Esto va primero.

-¡Y a vosotros qué os importa! -se enoja el profesor.- Hala, iros, no molestéis -el profesor chasca la lengua.

Algunos alumnos vagan por los pasillos de la Escuela; otros se dedican a la caza del "profesor" desidioso e irresponsable; un tercer grupo hace guardia ante los tablones de las asignaturas y ante la ventanilla de Secretaría. Pronto un olor espeso y penetrante se apodera de la Escuela. Es el olor del acta putrefacta e intacta (en un cajón).

Me avergüenzo. Me avergüenzo mucho.